EL ENTE Y LA NADA
EL ENTE Y LA NADA
¿Por qué es el ente y no más bien la nada?, la mayoría de las personas nunca se realizan esta pregunta, tal vez por que nunca se han encontrado en el estado adecuado para poder realizarse esta pregunta, sin embargo puede surgir cuando todos nos sentimos con la curiosidad y queremos comprender que es lo que ocurre a nuestro alrededor, esta pregunta no tiene ningún limite abarca todo lo que se puede uno imaginar y es tan profunda como la misma palabra, sea como fuere la pregunta trata de encontrar la decisión en el fondo que fundamenta el hecho de que el ente existe como aquello que es, la pregunta del porque no busca causas para el ente que sean de su misma índole y de su mismo plano, esta misma no realiza su recorrido en cualquier plano y superficie sino que penetra en los ámbitos que subyacen en el fondo y lo hace hasta el ultimo, hasta el limite.
Tan solo el ente destaca notablemente una y otra vez cuando planteamos la pregunta, este es el ser humano mismo, o sea, aquel que la formula a esta pregunta no se le trata de darle importancia a un ente peculiar y singular, en el sentido de su limitada extensión, todos los entes poseen rigurosamente el mismo valor.
Ente donde posee un complejo significado técnico, ente es todo aquello que posee ser, aunque no agote todos los rasgos del ser. Es una concreción particular del ser; en cierto modo, puede afirmarse que un ente es un ser existente de modo concreto, con unos rasgos determinados. A lo largo de la historia de la filosofía (y, especialmente, de la ontología, que trata del estudio del ser en general) se han ofrecido diferentes caracterizaciones del concepto de ente. Los griegos identificaban la pregunta por el ser con la pregunta por el ente. En la filosofía medieval se distinguía el ser de lo ‘que es’ y el escolasticismo analizó la noción de ente, planteando cuantiosas distinciones analíticas. En la filosofía contemporánea, Martín Heidegger insistió en la necesidad de distinguir el ser de los entes y pensaba que el análisis de los entes particulares ha hecho olvidar la pregunta por el ser, que es la pregunta filosófica esencial (Encarta 2004).
Ser un concepto fundamental en metafísica, que se emplea con un sentido técnico y ha recibido multitud de acepciones a lo largo de la historia de la filosofía. Para Aristóteles, el ser es aquello más común y general que comparten todas las entidades y cuyos rasgos son universales. Según Aristóteles, el análisis de lo que sea el ser constituye la ocupación central de la filosofía. El objeto de la filosofía (y, en particular, de la metafísica) es, precisamente, analizar el ser. Debe distinguirse del carácter concreto que poseen las entidades, así como de la existencia, ya que el ser es más que la existencia. Parménides planteó que uno de los rasgos esenciales del ser es la identidad. Sin embargo, otros autores (como Hegel) han destacado el valor del cambio y del devenir como un componente esencial del ser. Sin embargo, la reciente crítica a la metafísica clásica hace del ser un concepto lingüístico o una idea de carácter regulativo que permite realizar ciertos análisis ontológicos, pero que no designa una realidad determinada (Encarta 2004).
Con referencia al ente como tal en su totalidad primeramente en tanto tal y con miras a su posible fundamento, sosteniendo su apertura con el acto de preguntar de esta pregunta no es un acontecimiento cualquiera en el ámbito de lo ente, teniendo el ejemplo de la caída de las gotas de lluvia, por que llueve, como es que es llueve, a que se deba que llueva, como se forman las nubes. La pregunta del porque se enfrenta en cierto modo con el ente en su totalidad, sale y se sitúa fuera de el, aunque nunca por completo, por eso este acto de preguntar no es en si mismo un proceso cualquiera sino un suceso relevante que llamamos un acontecimiento.
Aquí entra un punto muy importante la fe como un modo peculiar de estar en la verdad, “en principio Dios creo al cielo y la tierra”, dejando de lado si esta frase bíblica es verdadera o falsa para la fe, lo que en esta pregunta para la fe es una necedad, en esta necedad consiste la filosofía.
Filosofar significa preguntar ¿Por qué es el ente y nos más bien la nada? Preguntar realmente este porque significa: atreverse a agotar y a atravesar interrogando lo inagotable de esta pregunta por medio del desvelamiento de aquello que esta pregunta exige preguntar, el filosofar siempre será un saber que no solo puede ajustarse al tiempo actual sino que, al contrario, somete el tiempo a sus criterios.
La filosofía es una de las pocas posibilidades y a veces necesidades autónomas y creadoras de la existencia histórica humana, la primera interpretación errónea consiste en exigir demasiado a la esencia de la filosofía, la segunda tiene que ver con una inversión del sentido de su rendimiento, la filosofía apunta siempre a los primeros y últimos fundamentos del ente y lo hace de manera tal que el hombre mismo experimenta, de forma relevante, una interpretación y definición de su meta en tanto existencia humana.
El ente como tal en su totalidad es naturaleza; es decir su ausencia y carácter consisten en ser la fuerza imperante que brota y permanece, en griego “por encima de” “mas allá de” se llama meta, el preguntar filosófico por el ente como tal es meta fisis (metafísica), mas aya de la física, la metafísica es el nombre que reciben el centro determinante y el núcleo de toda filosofía.
Estar abierto significa: aquello que tiene el carácter de estar descubierto, es decir, la mostración de lo que el olvido ontológico encubre y oculta, introducción a la metafísica quiere decir, por tanto: conducir hasta el preguntar de la pregunta fundamental. Las preguntas son, y solo son cuando se las pregunta realmente.
Las ciencias tienen su propio campo de acción en el ser, saber significa poder sostenerse en la verdad, la verdad es la manifestación del ente, y ahí conocer esa verdad a través del ente. Poder saber suena a saber preguntar, ¿el querer y el saber? En la epistemología se pretende tener un lenguaje adecuado y los estudios suficientes, por lo cual en la filosofía se trata de dar una respuesta o una imagen a lo que es el hombre y el mundo. En el camino de la teoría del conocimiento no solo esta abocado a la ciencia, si no también al sujeto, en el cual el conocimiento puede ser racional o empírico, “el creer del saber es verdadero”, en el cual el sujeto va a quedar atado al conocimiento y el conocimiento nunca es absoluto es relativo, por lo tanto todos los saber deben quedar enmarcados en la ciencia positivista.